El verano también ha llegado a los mercados financieros. Y buena prueba de ello es el aumento de la volatilidad ante la caída en los volúmenes de negociación y la retirada de los grandes inversores institucionales que cierran posiciones durante estas fechas. Los ordenadores y las pantallas de trading quedan ahora algo desplazadas por el sol y unas vacaciones que, sin embargo, no impedirán que los inversores sigan pendientes de su evolución.
Eduardo Antón, analista de fondos de Inversis Banco, aconseja que, antes de irse de vacaciones, "es importante que todos los inversores revisen su cartera para tratar de minimizar los movimientos de volatilidad que pueda llegar a haber". En este sentido, el experto recomienda revisar las posiciones de convicción que se puedan mantener en el largo plazo.
Del mismo modo, insiste en que cuando hay un menor volumen de negociación, la volatilidad de los mercados puede ser mayor y se puede trasladar en movimientos más erráticos en nuestra cartera. "Para minimizar estos riesgos es importante fijar niveles de stop loss en aquellas posiciones para que se cierren automáticamente y minimizar así las pérdidas que pueda llegar a haber", explica el experto.
Resulta complicado que un inversor deje de observar cómo evoluciona su inversión durante sus vacaciones. Pero Antón explica que también es importante "limpiar la mente para prepararnos para lo que viene de cara al segundo semestre". En este sentido, considera que de cara a las próximas semanas de verano, la cartera por la que deben apostar los inversores ha de ser de largo plazo. Es decir, que la volatilidad propia de esta temporada no afecte al nerviosismo de los operadores llevándoles a tomar malas decisiones.
José Miguel Maté, consejero delegado de Tressis, aconsejaba en una reciente entrevista con este medio que los inversores han de fijarse durante estas fechas de mayor volatilidad en las cotizaciones de activos que son indicadores de riesgo, como el precio de los bonos americanos, el precio del petróleo o el del oro. "Si estos dos últimos suben, reflejan un aumento de la tensión, y al revés si los precios caen".