El viñedo que la bodega Valdecuevas posee de la variedad viognier está situado a 724 metros de altitud, una cifra que da nombre a una de sus propuestas más personales, Valdecuevas 724 Viognier. Tras el éxito de su primera añada, la bodega presenta Valdecuevas 724 Viognier 2022, un vino “más concentrado que el de 2021 dado que las uvas maduraron antes de lo habitual por el clima extremo del verano” tal y como explica Antonio Nieto, enólogo del grupo Valdecuevas.
El pasado año, Nieto se embarcó en un proyecto experimental que, reconoce, “nos ha dado muchas alegrías”. La bodega poseía una hectárea de la variedad viognier, un viñedo ubicado en el pago de La Lobera en la localidad de La Seca. “La idea de elaborar este vino surgió porque, año tras año, esta uva nos sorprendía por su gran calidad. Siempre aportaba mucha personalidad a los vinos, por lo que decidimos hacer uno en la que fuera la protagonista”. Así surgió Vadecuevas 724 Viognier, un vino elaborado en un 85% con la uva de origen francés y un 15% de verdejo, para aportarle “complejidad y potencia”.
La variedad viognier desarrolla todo su potencial en climas cálidos y soleados, como el de la región francesa del Valle del Ródano, de donde es originaria. En la D.O. Rueda, es una uva minoritaria que, por su versatilidad, normalmente se utiliza para redondear vinos blancos elaborados con verdejo y/o sauvignon blanc. Sin embargo, la extraordinaria calidad de la viognier del pago de La Lobera impulsó a Antonio Nieto a elaborar un vino donde fuera
la variedad principal.
Valdecuevas 724, un vino muy personal
Valdecuevas 724 Viognier 2022 es un vino con mucha personalidad. La variedad le aporta frescura, cuerpo, potencia y untuosidad. Con aromas albaricoque, melocotón, flor de azahar… y sabores tropicales y a fruta de hueso, los vinos elaborados con viognier se caracterizan por una baja acidez y un nivel medio-alto de alcohol. La fermentación, en barrica de roble francés, añade al resultado final una profundidad e intensidad única.
La vendimia de 2022 en Rueda fue una de las más tempranas en su historia debido al clima extremo del verano. La severa sequía afectó al viñedo, impactando en el envero y la maduración de las uvas. Sin embargo, esta situación tuvo un efecto inesperadamente positivo, ya que la falta de humedad redujo notablemente la incidencia de enfermedades.
La cosecha de la uva viognier se realizó por la noche tras comprobar que las uvas se encontraban en su punto óptimo de maduración y con el objetivo de conseguir su más alta expresión aromática. Ya en bodega, se realizó una maceración en frío más prolongada que la añada anterior para aumentar la intensidad del vino. Posteriormente se prensaron las uvas y con el mosto de sangrado se inició una lenta fermentación a una temperatura controlada de entre 14ºC y 17ºC para proteger los aromas primarios. La crianza se realizó en tinas de roble francés donde el mosto permaneció en contacto con sus lías 9 meses. Tras el envejecimiento en barrica, el vino se clarificó, filtró y embotelló para reposar seis meses antes de salir al mercado.