En la última década con toda la información que se nos ofrece y las nuevas leyes antitabaco son cada vez más las personas que abandonan o tratan de abandonar el cigarrillo tradicional. El humo del tabaco no es sólo malo para uno mismo, sino que también es extremadamente nocivo para los que inhalan el humo de forma pasiva. Cada día es más habitual ver a un gran número de personas vapear y menos gente fumando. Los vapeadores se crearon allá por el año 2003 pero no ha sido hasta ahora cuando se está instaurando de forma más firme y visible. ¿A qué es debido este cambio en el uso del vapeador? ¿Qué hace que la gente cambie el cigarrillo tradicional por un cigarrillo electrónico?
Son varios los motivos que pueden estar haciendo virar las dinámicas del consumidor. Uno de estos motivos, por supuesto, son los motivos de salud de los que hablaremos más adelante y otro muy relacionado (aunque no lo parezca a simple vista) es la tecnología de los vapeadores y los avances tan grandes que están ocurriendo en este mercado. Pero primero vamos a ver qué es esto del cigarrillo electrónico.
¿Qué son los cigarrillos electrónicos?
Un vapeador o cigarrillo electrónico es un dispositivo que funciona con una batería que convierte la nicotina líquida en un vapor para poder ser inhalado por el usuario.
Al no haber fuego, no hay cenizas ni el desagradable olor a humo. Estos líquidos de vapear no contienen los productos químicos nocivos que van asociados a fumar cigarrillos tradicionales (combustión del tabaco), como el monóxido de carbono y el alquitrán.
Funcionan con un atomizador que calienta el e-líquido (líquido para vapear) que usualmente contiene nicotina, propilenglicol, glicerina vegetal y aromatizantes.