La caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela abre un capítulo incierto, pero lleno de potenciales beneficios y riesgos, tanto para el país como para las empresas extranjeras que han mantenido sus operaciones allí.
En particular, las empresas españolas, que han estado fuertemente involucradas en sectores clave de la economía venezolana, enfrentan una nueva realidad. Con las sanciones internacionales y la crisis interna del país, el panorama es complejo, pero también presenta oportunidades en sectores clave si Venezuela logra una estabilización política.
Empresas españolas en Venezuela
Durante años, grandes compañías españolas como Repsol, Telefónica, Iberdrola, y Banco Santander han tenido una presencia significativa en Venezuela. Sin embargo, los años de crisis política, económica y las sanciones impuestas por Estados Unidos han afectado profundamente sus operaciones.

Repsol, por ejemplo, había sido uno de los principales actores en el sector energético venezolano antes de la crisis, invirtiendo más de 2.000 millones de euros en proyectos de exploración y producción de petróleo. Sin embargo, con la crisis política y el declive de la producción de crudo, Repsol ha tenido que adaptarse a un entorno de incertidumbre y deudas impagas.
Al igual que otras multinacionales españolas, Telefónica se ha visto forzada a reducir su presencia en el país. La empresa de telecomunicaciones, que llegó a tener cerca de 10 millones de clientes en Venezuela, ha enfrentado una caída drástica de ingresos y ha tenido que reestructurar su modelo de negocio en el país.





