En las últimas décadas, los mercados emergentes se han convertido en un elemento clave del panorama de la renta variable mundial y eso le ha permitido atraer capital de los inversores que buscan aprovechar el atractivo potencial de crecimiento de estas zonas. Sin embargo, el bajo rendimiento de las inversiones y las cuestiones de gobernanza empresarial sugieren que los ahorradores deben actuar con cautela cuando intenten invertir su dinero en las empresas estatales de la región.
Como su nombre indica, se trata de compañías en las que el gobierno o el estado tiene un control importante. En la actualidad, nos referimos a cotizadas que representan más del 14% del MSCI EM Index. Sin embargo, un análisis detallado de las rentabilidades de los últimos 10 años revela que las empresas estatales que cotizan en este selectivo han tenido un rendimiento un 3,1% inferior cada año frente a las firmas que no pertenecían a ese índice. Las sociedades respaldadas por el Estado también se situaron a la zaga del índice general en un 2,6% anual.
Entonces, ¿por qué existe una diferencia tan grande entre la rentabilidad de las empresas públicas y las que no lo son?
Descifrando el bajo rendimiento
Uno de los problemas con las empresas públicas es que sus intereses y los de los accionistas no tienen por qué estar alineados, en particular en el caso de los accionistas minoritarios. Cuando esto ocurre y se combina con el bajo activismo de los accionistas nacionales y los limitados poderes de los directores independientes y los consejos de supervisión, los minoritarios extranjeros pueden verse expuestos a riesgos adicionales.