Grecia, el repunte de las expectativas de inflación y un clima económico en constante mejoría son tres de las razones que se encuentran detrás del ascenso de las rentabilidades de la deuda de los últimos tiempos. Una tensión que ha llevado a muchos inversores a plantearse la posibilidad de un crash en los mercados de renta fija.
Además, añaden los expertos de Amundi, debemos tener en cuenta el hecho de que "la liquidez ya no es proporcionada por los bancos de inversión como en el pasado. Así, al ser anuladas las ‘apuestas unidireccionales’ (todos los participantes del mercado se han posicionado de forma simultánea para comprar bonos de la Zona Euro con el QE del BCE) puede conducir a una fuerte corrección similar a las de las últimas semanas".
Recuerda la gestora que, en la mayor parte de los países desarrollados, la combinación de una deuda elevada y una disminución del crecimiento "ha cambiado las ‘reglas del juego’ para las políticas económicas y de mercado. Por un lado, deben ser adoptadas medidas que contribuyan a aumentar el potencial de crecimiento, que requiere de reformas estructurales e inversión para estimular la innovación y la producción. Y, por otro, el coste de la deuda debe ser contenido para evitar que los deudores (hogares, empresas y gobiernos) se vean superados por los intereses".
En este contexto, nos encontramos con la constante amenaza de un estancamiento secular que sufre la Zona Euro. Este "desafío requerirá que el BCE intervenga si los rendimientos de los bonos suben hasta el punto de socavar la recuperación actual. Hablamos de una política de represión financiera, pero con otro nombre".
Una política que "se reduce a un ‘impuesto’ sobre los ahorradores, pero que es una ‘bendición’ para los inversores a largo plazo", pues le proporciona la posibilidad de reequilibrar su cartera en favor de los activos de riesgo, encabezados por la renta variable".