No es de extrañar que la expansión mundial de China sea motivo de continuos estudios económicos, industriales y hasta sociales. En esta ocasión, es la industria textil la que merece un detallado análisis sobre el porqué de su éxito. Un nombre en la palestra, Shein, y toda una historia por examinar alrededor de su corta vida desde que saliera al mercado online en 2012 y hasta el día de hoy, considerado uno de los principales exponentes de la ‘moda rápida’ en todo el mundo.
Con centro de operaciones en Estados Unidos, Singapur o China, el auge de sus productos ya supera los más de ciento cincuenta países. Precios reducidos, gran variedad de tallaje y un sinfín de productos que elegir a golpe de click, la victoria del gigante chino por encima de otras reconocidas marcas no está tan bien vista, sin embargo, por todos.
Más allá de las rivalidades propias entre empresas competentes, no son pocos los que opinan que su éxito está basado en el consumismo barato, su alto impacto medioambiental, además del social que este tipo de empresas provoca.
Pero parece que no es suficiente para que el gigante chino se achante y, muchos menos, cese sus ventas como hace tan solo unos días se especuló que pasaría en Europa. No solo la empresa no tardó en lanzar un comunicado desmintiéndolo, sino que anunciaban que pretendían continuar con su expansión en el mercado europeo, y en concreto, el español.
Medidas estratégicas, ¿para contentar a la UE?
Si por algo se caracteriza el mercado asiático es por saber atender necesidades no satisfechas del cliente o llegar a un nicho del mercado ávido de consumismo. En esta ocasión, a lo que han atendido no es otro llamamiento que el de lo sostenible. La marca china anunciaba hace unos días el lanzamiento de una nueva colección basada en prendas ‘amigables’ con el medio ambiente, que además apoya a la moda inclusiva, donde la representación perfecta son mujeres empoderadas.