La última generación de la casa de Don Juan (sus nietos Carlos Ron Martínez, Laura Ron Martínez, Miguel Lomba Martínez y Pablo Lomba Martínez) ha tomado el testigo de sus abuelos, que durante sus 80 años han cuidado de las vides de estos valles afilados del río Cibea, a unos 10km de la Villa de Cangas de Narcea.
La práctica de la viticultura en este tipo de orografías difíciles para el cultivo, con viñas situadas en lugares casi imposibles (como grandes desniveles, gran altura o islas, o bien por cuestiones de clima extremo) se denomina viticultura heroica.
La historia de esta bodega, no obstante, se remonta al S.XVI, en concreto al año 1556, año del que data el documento más antiguo que habla sobre la existencia de los viñedos de la familia (los mismos que están en producción ahora) y de su comercialización. A finales del siglo XIX, los vinos de esta región obtuvieron premios internacionales en Burdeos, Angers, Ruan y Lugo y una cierta difusión internacional.
Personajes como Jovellanos hablaban con admiración de estos vinos y el Conde de Toreno, Suarez Cantón o el músico Anselmo González del Valle, cultivaron extensos viñedos en la zona con notable éxito durante el siglo XIX. Aunque la llegada de las enfermedades del Oidio, la Filoxera, el Mildiu y el Blackrot a finales del siglo XIX y principios del XX afectaron a estos viñedos, al igual que a los de toda Europa, fueron reconstruidos y continuaron durante muchos años produciendo vinos destacables y de calidad similar a los producidos en aquella época en otras regiones europeas.
Con la llegada de la minería, la industrialización y el abandono de las zonas rurales en los años 50-60 del siglo XX, la viticultura fue desapareciendo poco a poco de esta zona de Asturias, hasta quedar reducida a pequeñas parcelas cuidadas por los viejos viticultores de la zona, que se resistían a abandonarlas.