El 2022 fue un año en el que las preocupaciones por superar el Covid definitivamente dejaron paso al inicio de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, que cambió por completo el panorama geopolítico y económico. La guerra agravó las presiones inflacionistas por la subida de las materias primas y la inflación ha sido el principal caballo de batalla para los bancos centrales durante todo el año que acabamos de terminar.
Actualmente, sin embargo, las principales incógnitas vienen de la mano del crecimiento económico, en un contexto en el que parece que la inflación ha iniciado, aunque de forma leve, su descenso.
Los tambores de recesión a ambos lados del Atlántico sonaban con fuerza a finales del 2022, pero este temor se ha incrementado durante las primeras semanas del nuevo año.
Sin embargo y pese a que el futuro inmediato no es demasiado halagüeño, los mercados mantienen una racha positiva prácticamente en la totalidad de las sesiones transcurridas en lo que va de año.
¿Es buen momento para volver a la renta variable?
La pregunta después de la racha de subidas en los mercados de renta variable, es si se trata de un repunte pasajero o si verdaderamente es el momento de volver a confiar en su buen comportamiento, tras las importantes caídas que sufrió en el 2022.