Las acciones de Volvo Cars registraron este jueves la peor sesión de su historia, con caídas superiores al 22%, después de que el fabricante sueco presentara unos resultados muy por debajo de las expectativas y alertara de un entorno operativo especialmente complejo.
La compañía, controlada por Zhejiang Geely Holding Group, atribuye este deterioro al impacto de los aranceles, la debilidad de la demanda, los efectos adversos de las divisas y una presión competitiva creciente, especialmente en China y Estados Unidos.
En el cuarto trimestre, el resultado operativo ajustado cayó un 68% interanual, hasta 1.800 millones de coronas suecas (unos 169 millones de euros), confirmando el fuerte enfriamiento de la rentabilidad en la recta final del ejercicio.
Resultados anuales bajo presión
El balance anual refleja un giro abrupto. Volvo Cars cerró 2025 con pérdidas netas de 3.000 millones de coronas (284 millones de euros), frente a un beneficio de 15.900 millones (1.504 millones de euros) un año antes, lastrado por provisiones extraordinarias y el menor volumen de ventas.
Entre los factores clave destaca una provisión por deterioro de activos de 11.400 millones de coronas (1.015 millones de euros), vinculada a los aranceles en Estados Unidos y al retraso en el lanzamiento del SUV eléctrico EX90, además de un contexto comercial menos favorable.
