Comienza una nueva era para la Unión Europea. La candidata al Partido Popular Europeo (PPE), Ursula von der Leyen, presidirá la Comisión Europea a partir de noviembre. La ministra de Defensa alemana hasta el próximo miércoles se ha convertido en la primera mujer en encabezar este organismo tras obtener el apoyo de 383 eurodiputados de un total de 747, con 327 votos en contra y 22 abstenciones.
Con un discurso europeísta, social y verde, la política conservadora ha conseguido seducir a la Eurocámara por mayoría absoluta por un estrecho margen de nueve apoyos a su favor (necesitaba 374) en una votación celebrada esta tarde en Estrasburgo (Francia) y en la que no tenía todas consigo en un principio.
Von der Leyen es una firme defensora de la igualdad de género. «Si los Estados miembros no proponen suficientes mujeres comisarias no dudaré en pedir nuevos nombres», publicó este martes en su cuenta de Twitter acompañado de la cifra total de mujeres comisarias desde 1958 y que asciende a 35 de los 138 mandatarios que han pasado por el órgano comunitario. En este sentido, además de una representación más justa, la mandataria ha pedido incluir la violencia contra las mujeres como un delito penal tipificado en lista de reformas a cometer.
Durante su primer discurso en el pleno de la Eurocámara, esta belga ha propuesto el desarrollo de un seguro europeo de desempleo que complemente a los sistemas nacionales o la puesta en marcha de un salario mínimo en todos los países miembros o el diseño de «impuestos más justos» a empresas digitales. «No es aceptable que los gigantes tecnológicos apenas paguen impuestos porque juegan con el sistema tributario. Si ellos quieren beneficiarse de una economía de mercado social ellos tienen que pagar su parte correspondiente», ha añadido. Una intervención con un claro impulso reformista que ha sido interpretada como un guiño a la izquierda.
Su agenda de propuestas también incluye la adquisición de compromisos en materia medioambiental. La política ha fijado el año 2050 como fecha para convertir Europa en el primer continente en alcanzar la neutralidad climática. Algo para lo que se requiere una gran inversión tanto pública como privada. La idea pasa también por apoyar a las zonas más afectadas al respecto para que puedan cumplir dicho objetivo.