El primer mes del año suele ser un momento en el que las principales gestoras y casas de análisis ofrecen sus balances tras el cierre del año anterior. De esta forma publican sus informes y exponen qué estrategias han funcionado mejor, qué balance de rentabilidades han obtenido durante el ejercicio y qué hitos han sido los que han marcado el buen o mal comportamiento de sus estrategias.
Asimismo, los profesionales hacen unas previsiones sobre el camino que debería tomarse para el año siguiente, en función de los datos macroeconómicos, empresariales o acontecimientos geopolíticos, entre otros, que puedan esperarse.
En este sentido, una de las ideas más extendidas, con la que coincide buena parte de los gestores es la vuelta a las carteras 60-40.
¿Qué es la cartera 60-40?
La cartera 60-40 es una estrategia de diversificación que invierte el 60% en acciones y un 40% en bonos. La idea de esta cartera es buscar la descorrelación entre dos categorías de activos para que, ante el comportamiento alcista de un activo, el otro activo tienda a la baja.
Como explica el analista de CMC Markets, Luis Francisco Ruiz, durante el 2022, esta descorrelación de los activos dejó de funcionar, por lo que la estrategia 60-40 no era una buena idea.
“Los bonos estaban muy baratos tras pasar mucho tiempo con los tipos de interés a cero”, asevera el analista.
Además, durante el año 2022, todos los mercados experimentaron caídas, por lo que los inversores no pudieron encontrar prácticamente oportunidades ni en renta variable ni en renta fija.
