Más allá de las innovaciones que ha llevado a la escena argentina y que le valieron el reconocimiento internacional a su Gobierno, Mauricio Macri no ha logrado cambiar un fenómeno clásico: las turbulencias sociales, económicas y políticas de los meses previos a una elección presidencial.
El mandatario liberal, primero que no emerge de los tradicionales partidos políticos locales, culmina este año su gestión e intentará mantenerse en el cargo otros cuatro años. El escenario doméstico, cargado de datos negativos, cuenta con aderezos extra de un contexto global de desaceleración.
Así, “la economía de Argentina continuará sujeta a cimbronazos hasta que se empiecen a definir las candidaturas para las elecciones de octubre”, dijo en la primera semana de abril (con el riesgo país en máximos) Gabriel Torres, de la agencia de calificación Moody’s, en una información de la agencia Reuters.
Tablero de fondo
Faltando aún por definirse los otros actores principales de la puja, las posibilidades hasta ahora son la ex presidente Cristina Fernández (actualmente con varias cuestiones en la Justicia), el economista Roberto Lavagna (reconocido por haber rescatado al país del crack de derivado de 2001) y Alfredo Olmedo (un outsider ultraconservador a lo Bolsonaro).