En los 3.436 puntos, tras hundirse un 5,5% este viernes, recibirá la Bolsa china la primera semana de diciembre, cinco días claves en los que escucharemos a la Fed, al BCE y a la OPEP y que supondrán un punto de inflexión. Ninguno de estos organismos, al igual que los mercados o los inversores, se ha olvidado de los interrogantes que planean en torno a Pekín, especialmente los últimos.
Petróleo y materias primas siguen a la baja, en parte por la desaceleración de China que profundiza el problema de exceso de oferta y debilidad de la demanda; pero los buenos indicadores americanos y la esperanza de más estímulos en la Zona Euro han llevado a las Bolsas a dejar al gigante asiático en un segundo plano, sobre la idea también de que las autoridades lograrán evitar un "aterrizaje forzoso".
Sin embargo, la oleada de ventas sufrida por el Shanghai Composite, la mayor desde el 18 de agosto, vuelve a poner a inversores y gestores ante esta incertidumbre, y los expertos coinciden: la debilidad económica del país seguirá siendo una importante fuente de incertidumbre y volatilidad.
A la contracción del 4,6% registrada por los beneficios de las corporaciones industriales en octubre, frente a la caída del 0,1% del mes pasado, se suma este viernes la investigación abierta por violar la prohibición de financiar posiciones largas a inversores finales a Citic Securities y Haitong Securities.
El descenso de las ganancias industriales "podría anticipar cierto deterioro en la lectura del PMI manufacturero del país que se publica el martes, y que recordemos se encuentra en niveles por debajo de 50 y, por lo tanto, indican contracción", explica Felipe López-Gálvez, analista de Self Bank.