En concreto el Dow Jones se dejaba el viernes 622 puntos (2,6%), el S&P500 cedió casi 82 puntos (2,8%), y el índice compuesto Nasdaq retrocedió 284.60 puntos (3,2%).
El jueves también Wall Street cotizó a la baja después de conocerse que los pedidos iniciales de ayuda estatal por desempleo alcanzaron los 3,839 millones en la semana que acabó el 25 de abril. Aunque estos representan solo casi la mitad de solicitudes de subsidios de la semana terminada el 28 de marzo, desde entonces, desde que comenzara la crisis del coronavirus, 30,3 millones de estadounidenses se han apuntado a las listas del paro debido a que se ha tenido que cerrar casi en su totalidad la actividad industrial y comercial del país.
Este terrible dato de desempleo se une al del Producto Interior Bruto del primer trimestre que se contrajo a su ritmo más acelerado desde la Gran Recesión de 2008. En concreto el PIB de Estados Unidos se hundió a una tasa anualizada del 4,8%, acabando así con la expansión más larga en la historia del país.
Otra de las malas cifras de la semana en Estados Unidos ha sido la publicación del PMI manufacturero que ha caído a mínimos de 11 años en abril, quedándose en un 36,1 desde el 48,5 anterior.
El ISM manufacturero ha bajado al 41,5 el mes pasado, frente al 49,1 de marzo. Un ISM por debajo de 50 indica que el sector industrial está en contracción. El sector supone un 11% en la economía del país.