En el mundo empresarial, no todas las compañías optan por cerrar su año fiscal el 31 de diciembre, como es lo habitual. Esta decisión responde a diversas razones estratégicas, operativas y fiscales que buscan adaptar el cierre contable al ciclo real del negocio, mejorar la gestión financiera y optimizar las obligaciones tributarias.
A continuación, exploramos en profundidad por qué algunas empresas eligen fechas distintas para finalizar su ejercicio fiscal, sus ventajas, riesgos y ejemplos prácticos.
¿Por qué cerrar el año fiscal en fecha distinta al 31 de diciembre?
Hay múltiples razones, pero las principales son para reflejar mejor los resultados en sectores con alta temporalidad. También para evitar saturación administrativa en diciembre y optimizar su gestión financiera y fiscal.
¿Qué tipos de empresas suelen optar por un cierre fiscal distinto?
Principalmente empresas con estacionalidad marcada, como retail, hostelería, turismo, educación, multinacionales que buscan sincronizar filiales, y startups que adaptan el cierre a sus rondas de financiación o estrategia.
Es más común en empresas grandes y multinacionales, pero también algunas pymes lo hacen por razones operativas.
