Con este fracaso, se dificulta el camino a París 2015, donde tendrá que firmarse el acuerdo climático global que sea ambicioso y equitativo, basado en la ciencia y no en la política.
A pesar de los eventos climáticos extremos en Filipinas y otras partes del mundo, y de que este año es potencialmente el más caliente jamás registrado, los gobiernos en las negociaciones climáticas de las Naciones Unidas en Lima hicieron pocos avances hacia un acuerdo global para reducir las emisiones.
La ciencia es clara: demorar las acciones hasta 2020 hará que sea casi imposible evitar los peores impactos del cambio climático; sin embargo, la conveniencia política ganó sobre la urgencia científica. En lugar de liderazgo, entregaron un plan opaco con muy poca relevancia científica.
Los negociadores desaprovecharon la ola de optimismo político sobre la que iniciaron las negociaciones, incluso después de los compromisos de China y Estados Unidos de reducir sus emisiones, y de los 10 mil millones US$ iniciales para la financiación climática, proveniente de países grandes y pequeños. Los gobiernos de los países desarrollados no pudieron siquiera explicar cómo cumplirán con la promesa de los US$ 100 mil millones anuales para la financiación climática a 2020.
WWF subraya que para evitar la catástrofe climática, los gobiernos tienen que empezar inmediatamente a identificar acciones específicas para reducir las emisiones y para proporcionar financiación antes de 2020. Habrá varias oportunidades, especialmente con las cumbres del G7 y de las Naciones Unidas que reunirán a los países más poderosos en junio de 2015. Para entonces deberán presentar sus reducciones de emisiones más ambiciosas y compromisos de financiación para el 2020 en adelante, junto con toda la información para describir la manera en que cumplirán con ello.