Syriza ha conseguido posicionarse como la fuerza política favorita según los sondeos realizados en los últimos días antes de las elecciones. Sin embargo, aunque las encuestas dan por hecho que se sitúe como el partido más votado y llegue a conseguir el bonus de 50 escaños que se establece para quien lo logre parece más complicado que consiga la mayoría absoluta que le permita gobernar en solitario.
El primer escenario que se presenta para el día después de las elecciones sería que Syriza finalmente logre esta mayoría absoluta. Con un parlamento de 300 escaños, este partido debería lograr más de 150 de ellos para establecerse de forma mayoritaria. Si lo consiguiera podría llevar a cabo su programa de reformas. Tsipiras en su último mitin, donde compartió escenario con el líder de Podemos Pablo Iglesias, volvió a repetir que si ganan Grecia recuperará su dignidad y apostará por la renegociación de la deuda. "Necesitamos esa mayoría absoluta para restaurar la dignidad y para asegurar la salvación social", dijo.
En el caso de que Syriza no logre la mayoría absoluta el abanico de opciones se expande. La Constitución griega apunta que el partido vencedor tiene tres días para conseguir formar Gobierno, si no lo consigue el turno pasaría al segundo partido más votado. Un puesto que las encuestas dan a Nueva Democracia, el partido conservador del hasta ahora primer ministro Antonio Samaras. Por lo que Syriza tendrá que negociar y rápido.
En este escenario de negociaciones, hay que tener en cuenta que se espera que entre seis y siete partidos consigan más del 3% de votos necesario para tener representación en el Parlamento. Además de Syriza y Nueva Democracia, estarían representados el nuevo partido To Potami, el ultraderechista Amanecer Dorado, los socialdemócratas de Pasok, los comunistas del KKE, los conservadores Griegos Independientes e incluso podría tener representación el nuevo partido de Yorgos Papandreu al que las encuestas sitúan en el límite de votos para lograr entrar en la Cámara.
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