S&P ha señalado que la economía de Venezuela podría contraerse hasta un 7% en 2015 y la inflación llegaría al 100% o más a fin de año por una escasez de productos básicos. "Creemos que la presión está aumentando para que el Gobierno reestructure parte de su deuda en el mercado o lleve adelante una operación de gestión de pasivos para refinanciar parte de su deuda con vencimiento en los próximos uno o dos años", afirmó S&P en un comunicado.
De este modo, S&P augura que el PIB de Venezuela caerá un 4,4% en 2014 y agravará su contracción al 7% este año, para apenas expandirse un 0,3% en 2016 y un 1,8% en 2017.
El sistema de control cambiario y los enormes subsidios a los combustibles de Venezuela estarían drenando las reservas internacionales del país sudamericano, reduciendo su capacidad para cumplir con el pago de su deuda. Los bonos soberanos venezolanos se negocian actualmente a precios alarmantes, con rendimientos anuales de entre 20% y 53%.
Según informa Reuters, la agencia considera que existe un 50% de probabilidades de reducir la calificación de deuda soberana de Venezuela este año o el próximo a "default selectivo", lo que podría ocurrir por "un canje de deuda llevado a cabo en circunstancias complicadas".
Los bonos venezolanos han rebotado desde la semana pasada por un aumento de los precios del petróleo. La calificadora de riesgos ha recortado un 17% su previsión del precio del petróleo Brent para el periodo comprendido entre 2015 y 2018, hasta 70 dólares por barril, lo que ha provocado una profunda revisión de las proyecciones macroeconómicas de la agencia para Venezuela, cuyo PIB depende en un 15% del ‘oro negro’, que representa la mitad de los ingresos del Gobierno.