A veces, para descubrir oro tienes que romper la pala. Eso es exactamente lo que les pasó a la gente de YPlasma. Su historia arranca con un desastre en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA): un tubo supersónico que estalla en mitad de un ensayo.
En lugar de llamar al técnico y esperar sentados, los investigadores Antonio Conesa y Mario Sánchez hicieron un «apaño» casero. Y ¡sorpresa!: se dieron cuenta de que aquel remiendo con actuadores de plasma funcionaba mejor de lo esperado. Se toparon con una tecnología millonaria sin querer.
Bendito desastre
Esa casualidad, cocinada a fuego lento durante diez años de investigación, es hoy una startup de las que juegan en las grandes ligas. A mediados de 2025 cerraron una ronda de 2,5 millones de dólares con el apoyo de Faber y SOSV para comerse el mercado.
El objetivo es enfriar a la bestia insaciable del momento: la Inteligencia Artificial. Los chips actuales se calientan tanto que podrían freír un huevo, y los ventiladores de toda la vida (esas aspas que zumban en tu portátil) ya no dan abasto para disipar tanto calor.
A la IA le entran los calores
Aquí llega la magia de YPlasma: han creado un sistema que mueve el aire sin partes móviles. Olvídate de motores girando o aspas acumulando polvo. Es física pura: usan electricidad para «empujar» el aire, creando lo que llaman «viento iónico». Si te está gustando este contenido elaborado y te cuadra nuestro magazine, tenemos nuestro more.
Suscribirme Para que nos entendamos: es como tener un ventilador invisible y totalmente silencioso dentro del ordenador. Al no haber rozamiento mecánico, ahorran hasta un 50% de energía y ocupan poquísimo espacio. Es el sueño de cualquier ingeniero de hardware. Con la cartera llena tras la inversión, la compañía —que tiene su cuartel general en Barcelona pero alma madrileña— ha cruzado el charco. Ya tienen laboratorio en Nueva Jersey, dentro de la aceleradora HAX, para estar cerca de donde se corta el bacalao tecnológico. Su primera misión comercial está a la vuelta de la esquina: meter esta tecnología en portátiles y electrónica de consumo a finales de 2025. Pero esto es solo el aperitivo, porque el plasma sirve para mucho más que para enfriar tu PC gamer. Fíjate si es versátil el invento que también vale para tunear molinos de viento. Colocando estos actuadores en las aspas, consiguen que el aire fluya mejor, reduciendo la resistencia y haciendo que produzcan un 15% más de energía. También están charlando con gigantes como Airbus. La idea es usar este «viento eléctrico» sobre el fuselaje de los aviones para que corten el aire con más suavidad, lo que se traduce en gastar mucho menos combustible en cada vuelo. Y si te digo que también funciona en el espacio, ¿cómo te quedas? Su sistema de propulsión iónica sirve para mover satélites en el vacío. Lo mismo te enfría un chip que te aparca una nave espacial. Y de paso, en la Tierra, sirve para desinfectar cultivos sin químicos. Todo esto ha sido posible gracias al empujón de programas como «The Collider» del Mobile World Capital y la incubadora de la Agencia Espacial Europea. Un equipo de científicos liderado por el CEO David García que ha sabido convertir ciencia compleja en negocio. Además de ser tecnológicamente puntero, es ecológico. Al no tener piezas que se rompan por el uso, los aparatos duran más, lo que significa menos basura electrónica en el vertedero y un retorno de inversión rapidísimo para las empresas. De un tubo roto en un laboratorio español a querer cambiar la industria global. YPlasma es la prueba de que, a veces, los mejores inventos no nacen de un momento «Eureka», sino de intentar arreglar un estropicio un martes cualquiera.Te damos More
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