1. Escoger a ser posible marisco de temporada. Como dice el dicho los mejores meses para el marisco son los meses que tienen "r" en su nombre.
2. Cuando compremos marisco fresco hay que asegurarse que está vivo y que se mueve o reacciona cuando lo tocamos. Hay que desechar aquellos mariscos cuyas conchas estén rotas o agrietadas.
3. Si el marisco es fresco y no lo va a consumir antes de 24 horas, lo mejor es congelarlo. Es un producto que guarda a la perfección sus cualidades siempre que se descongele correctamente. Se puede congelar cualquier tipo de marisco pero en el caso del marisco grande (centolla, nécoras, etc.), es mejor cocerlo antes de congelarlo.
4. Es bueno limpiar los moluscos en agua con sal para que suelten la arena.
5. Es aconsejable que los pequeños crustáceos (gambas, gambón, langostino, etc.) se congelen para evitar el anisakis, ya que el método de cocción de los mismos no asegura su desaparición, ya que la temperatura de cocción no es constante y el anisakis puede quedar latente y reanimarse a la hora de enfriar el marisco.