Según un estudio realizado por la consultora GSMA, sobre despliegue de cobertura LTE en la región, el 4G representa apenas el 2,4% del total de 683 millones de conexiones móviles que se registraron en Latinoamérica durante el primer trimestre de 2015, lo que representa una cifra considerablemente menor al 8,4% del promedio global.
Según este estudio, la migración a la tecnología 4G en América Latina se está dando a un ritmo muchos más lento que la migración anterior a la tecnología 3G, mientras que en el resto del planeta está sucediendo todo lo contrario.
Las razones para que esto ocurra son variadas: por un lado, la asignación insuficiente de espectro 4G en bandas bajas y, por otro, las dificultades de despliegue de infraestructura a nivel municipal, señala GSMA.
Otros problemas que están frustrando esta expansión son el coste de los terminales 4G y, especialmente, la percepción de los beneficios de tecnología en el usuario final. De acuerdo con GSMA, aún faltan incentivos para pasarse al 4G, algo que no ocurría entre el 2G y el 3G, cuando los beneficios de una tecnología sobre la otra eran muy claros.
Sebastián Cabello, director de GSMA para América Latina, destacó que aún no existe un modelo comercial de 4G estándar, sino que cada operador está experimentando y creando sus planes comerciales de acuerdo a las características del mercado.