Los préstamos fallidos ‘infectan’ los balances de las entidades de Chipre, Grecia, Irlanda, Portugal y, sobre todo, Italia. Mientras, los problemas estructurales, con bancos que sufren un tremendo exceso de capacidad o abarcan demasiados negocios, han dificultado la rentabilidad de sus negocios durante años.
Las preocupaciones por su ‘salud’ simplemente se han incrementado de la mano de las políticas de estímulo del Banco Central Europeo (BCE), que dificulta aún más el devenir de su actividad, a la que se suma la decisión de Reino Unido de salir de la Unión Europea (UE), por su impacto económico adverso, porque podría provocar nuevas rebaja de tipos y por la incertidumbre política que genera…
Y en el ‘ojo del huracán’ se encuentran las entidades italianas, con Monte dei Paschi a la cabeza y unos números que, cuanto menos, asustan… El montante bruto de la morosidad para los seis principales bancos ronda los 230.000 millones de euros. Con todo, matiza, Antoni Ruggeri, portfolio manager en SYZ AM, "la porción de este stock que suponen los créditos malos es de alrededor de 130.000 millones y, lo más importante, muestra que su valor en libros es mucho menor y ronda el 40% de su valor bruto o 60.000 millones de euros".
Así, bajos los actuales requerimientos regulatorios, "el déficit de capital oscila entre 8.000 y 25.000 millones de euros, un tamaño que todavía es gestionable". Es más, recuerda este experto que éste se concentra en "unos pocos nombres (Monte y Unicredit), mientras la mayoría de las instituciones disponen de la suficiente cantidad de capital para afrontar un ajuste auto gestionado de sus propios balances".
Con todo, reconoce que a pesar de la puesta en marcha del fondo Atlante, destinado a la compra de créditos impagados y a la recapitalización de bancos en dificultades, hará falta tiempo y la intervención estatal, lo que choca con la regulación bail in (pérdidas para acreedores, incluido un grupo de bonistas minoritarios). "La forma en la que el Gobierno italiano estará involucrado dependerá de las negociaciones con Bruselas, pero mejoraría el precio de venta de los créditos impagados así como reduciría el impacto en el capital de los bancos, aunque con un coste mayor para los compradores de créditos morosos".