El sector turístico fue uno de los primeros sectores afectados por la digitalización y los nuevos modelos de negocio surgidos en torno a esta. Esto provocó un cambio importante en las reglas del juego y agentes en el mercado. Las empresas que se mantienen en activo han tenido que hacer un gran esfuerzo en tecnología para poder estar hoy aquí. Sin embargo, los retos para el sector no cesan.
El gran reto de toda compañía siempre son los clientes. En este caso los viajeros, cada vez más informados y más exigentes se encuentran ante una oferta inmensa y necesitan ser enamorados con experiencias realmente diferenciales. La proximidad con la marca, la simplicidad e innovación en los procesos, las experiencias personalizadas y la fidelización siguen siendo pilares en los que seguir trabajando.
La tecnología genera un impacto en toda la cadena de valor del viajero, que abarca el proceso de búsqueda del destino, la atención al cliente, la elección definitiva del lugar, la compra y reserva de vuelos, alojamiento y actividades turísticas, la experiencia omnicanal durante el viaje y, una vez finalizado, enriqueciendo la experiencia del usuario mediante herramientas que facilitan el recuerdo y la compartición de los momentos destacados del viaje.
Dar una experiencia diferencial se complica con la cantidad de generaciones diferentes que manejan el sector turístico (Babyboomers, Generación X, Millenials, Z…) así como los distintos modos de vida donde un correcto entendimiento y segmentación de cada uno de ellos permitirá elaborar estrategias, productos y servicios más adaptados: viajes flexibles, nómadas digitales, experiencias únicas, consciente respeto por el entorno…Esto lo han entendido muchas Travel Tech enfocadas en ofrecer la excelencia y personalización a un determinado nicho de mercado.
Otro de los principales retos del sector, es poder ser un sector sostenible y respetuoso con el entorno, desde la huella de carbono, la eficiencia energética, gestión de desperdicios hasta el modo de vida de las ciudades. La sostenibilidad y el respeto por la conservación y la comunidad va a ser algo cada día más presente en la toma de decisiones de los consumidores. Y por último, un viejo conocido de los retos, la eficiencia operativa que cobra más relevancia que nunca en el contexto inflacionista en el que nos encontramos.