Mirar hacia el futuro de los mercados financieros es siempre un ejercicio difícil, lo es todavía más en un entorno enrarecido como el actual. Por eso, hablamos con Antonio Castelo, analista iBroker, sobre lo que se puede esperar para la segunda mitad del año.
Hemos visto un primer semestre del año que, a priori, ha sido mejor de lo esperado, ¿qué análisis haces de estos primeros seis meses?
Comenzamos el año con un ambiente de pesimismo enorme, que poco a poco se fue diluyendo. Los riesgos ya conocidos estaban ahí (inflación, conflicto en Ucrania, tensiones geopolíticas con China), pero un mejor comportamiento en el precio de las materias primas, especialmente las energéticas, gracias al buen trabajo de aprovisionamiento realizado en occidente y a un invierno muy benigno, hizo que el año comenzase bien, excesivamente bien diría yo…
En el mercado se afianzó la idea de que los bancos centrales “levantarían el pie del acelerador” de sus políticas monetarias restrictivas, más pronto que tarde, especialmente tras producirse varias quiebras de bancos regionales norteamericanos.
También se ha argumentado que la inflación estaba cediendo tanto en EEUU, como en Europa y que China volvería a ser el motor de la economía mundial después de poner fin a los confinamientos. Las grandes empresas de lujo europeas focalizaron la atención de los inversores y actuaron como locomotora de los índices europeos.
Después del análisis de lo vivido, me queda preguntar por lo que nos puede esperar en esta segunda parte del año, ¿cómo se comportará el mercado?
Es verdad que los riesgos con los que comenzamos el año no están eliminados y que además tenemos alguno nuevo, pero parece como si la incertidumbre fuera menor, como si el mercado ya hubiera descontado todos los aspectos negativos y se fijase más en los positivos.