Augustin Picquendar, Gestor de fondos en DNCA Investments, reconoce que aunque China ha marcado sin duda el ánimo inversor desde principios de año, "las dudas en torno al crecimiento estadounidense están comenzando a desestabilizar el panorama macroeconómico mundial, sobre todo tras las cifras del primer trimestre de 2016".
El experto insiste en que, aunque las cifras del segundo trimestre pueden mostrar una mejor evolución, los inversores "no deberían subestimar las consecuencias de unas elecciones de alto riesgo, donde unos candidatos poco ortodoxos (Trump y Sanders) fueron el foco de atención durante las primarias".
Así, considera que la renta variable europea sigue siendo la clase de activo más atractiva. "Europa va a registrar la mayor tasa de crecimiento positivo entre las regiones económicas más importantes del mundo en 2016, la concesión de créditos a hogares y empresas refleja la relativa fortaleza de las tendencias económicas, y este ímpetu positivo implica que el potencial de crecimiento de los beneficios empresariales es mayor en la Zona Euro", indica.
Picquendar indica que la diferencia de valoración entre la bolsa estadounidense y europea se traduce en un descuento de casi el 20% a favor de la segunda, donde se puede apreciar un mayor dinamismo económico. "No se había observado una prima de riesgo relativa de esta magnitud desde la crisis de la Zona Euro, y salvo que ocurra algún cataclismo político (salida del Reino Unido de la UE, ruptura de España) que reavive los miedos de los inversores, con el tiempo el mercado debería terminar corrigiendo esta anomalía".
Pero entonces, ¿a qué está esperando el mercado para salir del compás de espera en el que se encuentran inmersos desde hace meses? Lukas Daalder, Director de Inversión de Robeco Investment Solutions, también tiene claro que el temor al Brexit es el elemento que actualmente frena a los mercados.