Ya es una realidad. Este 7 de agosto han comenzado a aplicarse los aranceles que Donald Trump anunció durante su toma de posesión el pasado mes de enero y que han acaparado buena parte de la actualidad económica internacional.
Se aplican finalmente después de una periodo de seis días, para facilitar la transición en las aduanas estadounidenses, tras la publicación de la Casa Blanca de dos órdenes ejecutivas que redibujan el panorama arancelario global y con nuevas amenazas de Trump.
El nuevo marco de aranceles establece un mínimo del 15 % para aquellos países con los que Estados Unidos mantiene una balanza comercial negativa, siempre que hayan alcanzado un acuerdo antes del cierre del plazo.
Este grupo incluye a más de 40 países, entre ellos Costa Rica, Ecuador, Venezuela o Bolivia. En cambio, las naciones con superávit frente a Estados Unidos, es decir, aquellas a las que Washington exporta más de lo que importa, se beneficiarán de una tarifa base del 10 %.

El reajuste ha traído alivios significativos para numerosos países, que han visto cómo los porcentajes anunciados en abril se reducen notablemente.


