El mercado del alquiler se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de la nueva Ley de Vivienda. Entre sus novedades, destaca la ampliación de la declaración de zonas tensionadas y que el precio de aquellos inmuebles que se encuentren en dichas áreas de mercado tensionado serán regulados y topados, con independencia de si su propietario es un gran tenedor o un pequeño propietario. Para abordar estas cuestiones, DIRIGENTES entrevista a Germán Rabellino, CMO de Wolo, quien se muestra en contra de la nueva norma y considera que la intervención de los precios del alquiler genera tres impactos negativos: reducción de la oferta de viviendas, dificultad en la accesibilidad a jóvenes y colectivos vulnerables, y aumento de precios en las zonas no reguladas.
¿Podría hacer una valoración de la nueva Ley de Vivienda relativa a su impacto en los alquileres?
Bajo nuestro punto de vista, no hay peor medida que la que logra el resultado opuesto del objetivo que se busca. Y este es el caso de la nueva Ley de Vivienda, tal como está planteada actualmente. Se ha demostrado ya en varias ocasiones, tanto en otros países como en el nuestro, que la intervención en los precios del alquiler tiene un impacto negativo ya que reduce la oferta de viviendas en alquiler, dificulta la accesibilidad a jóvenes y colectivos vulnerables, y se genera un aumento de precios en las zonas no reguladas.
En Berlín se tomó una medida similar (la conocida como ley Mietendechkel) que provocó un descenso del 40% en la oferta de viviendas en alquiler nada más aprobarla. En Barcelona, la medida regulatoria de precios aplicada por la Generalitat derivó en una caída del 50% en la oferta de pisos en alquiler, y en un aumento de precios en los barrios y zonas aledañas a las reguladas. Y, en Suecia, donde el mercado lleva más tiempo intervenido, hay una lista de espera de hasta cinco años para alquilar un piso.
Lo que se debe hacer es buscar incentivos para que los propietarios compren viviendas y las vuelquen al parque de alquiler, aumentando la oferta y generando una regulación natural del mercado y, por lo tanto, de los precios.
¿Cómo puede afectar al mercado del alquiler la ampliación de las zonas tensionadas?
Como comentamos antes, lo que veremos es una disminución de la oferta. Y, por lo tanto, una menor cantidad de pisos para alquilar y un incremento de precio en las zonas aledañas a las intervenidas. Las principales perjudicadas serán lógicamente las grandes ciudades y sus alrededores