Los bancos españoles "cerraron el grifo" del crédito durante los peores años de la crisis y, en ese tiempo, los prestamistas privados se multiplicaron en nuestro país. Los hay de distintos tipos, desde los que conceden créditos rápidos de pocos días hasta los que conceden grandes cantidades a los que pueden poner su casa como aval.
Sin embargo, muchos de estos prestamistas no tienen buena prensa. ¿Son tan abusivos como dicen? Conozcamos sus principales diferencias con el banco.
Precio. Los prestamistas han aplicado, históricamente, intereses más altos que los bancos, tanto en pequeños préstamos ?los llamados minipréstamos que pueden alcanzar hasta el 3.000 % TAE? como en préstamos mayores como las hipotecas, cargadas de comisiones. Esto se debe a que estas empresas suelen correr más riesgos, diciendo "sí" a clientes que han sido o hubieran sido descartados por las entidades bancarias y se lo cobran. Sin embargo, para ser justos hay que decir que en estos momentos algunos prestamistas empiezan a rivalizar en precio con los bancos (el famoso Cofidis, por ejemplo, está ofreciendo hasta 15.000 euros al 6,49 % TAE).
Porcentaje de concesiones. Los prestamistas conceden préstamos a un mayor porcentaje de los solicitantes. Los intereses suelen ser más altos que los bancos y por eso se pueden permitir ser un poco menos estrictos y "tener la manga más ancha" a la hora de las concesiones. Se puede decir que tienen el riesgo más cubierto.
Rapidez. Los bancos pueden tardar semanas y hasta meses en aprobarnos un préstamo o hipoteca. Los prestamistas privados ofrecen una respuesta que, en la mayoría de los casos, no tarda más de 48 horas. Incluso en el caso de los minicréditos de hasta 600 euros a devolver en 30 días, el interesado obtiene una respuesta en minutos. Además, en cuanto al papeleo, el crédito del banco requerirá mucha más documentación, entrevistas y viajes que el del prestamista privado.