La presión que han llevado a cabo los supervisores y los inversores ha acabado fructificando en las conversaciones que BBVA y Banco Sabadell acaban de reconocer. Están en un proceso de due diligence, que consiste en que cada banco examina las cuentas del otro y viceversa, por lo que puede decirse que el proceso para que ambos bancos se integren está avanzado y tiene el visto bueno de los consejos.
Con este movimiento, BBVA intenta recuperar su posición en España, que habría quedado en un segundo plano después de que CaixaBank y Bankia anunciaran su unión. Mientras que la nueva CaixaBank alcanzaría los 650.000 millones de euros en activos en España, BBVA quedaba en 400.000 millones, por lo que ahora podrá sumar los 236.000 millones que acumula Banco Sabadell.
A una distancia considerable quedaría Banco Santander, que tiene en España 352.300 millones de euros en activos. De este modo, si la fusión de los bancos vasco y catalán se confirma, dos grandes bancos dominarían el sector en España, con un tercero en discordia, Santander, y el resto a mucha distancia.
El efecto colateral de este proceso lo percibirá el cliente en la calle. Donde antes podía elegir entre cinco opciones diferentes, ahora tendrá que conformarse con tres. Aunque es posible que ambas entidades fusionadas reduzcan su número de sucursales para aprovechar las sinergias, las cifras actuales dejan claro que prácticamente la mitad de oficinas serán de CaixaBank y BBVA. El banco catalán sumará 6.600 frente a las 4.240 de la entidad vasca, mientras que la cantidad total de sucursales en España es de 23.685.
De este modo, la presencia de estos dos bancos, sumada a la del banco que preside Ana Botín (acumula 3.110 sucursales) dejará el 60% de las sucursales en manos de tres entidades.