La incertidumbre reina en los mercados, las posiciones cortas sobre el Nasdaq 100 están en máximos desde 2008 y los últimos tres meses del año se presentan llenos de turbulencias. Las elecciones en Estados Unidos son el gran evento del otoño, pero a ellas se une la segunda oleada generada por la pandemia del coronavirus y la resolución del Brexit, que parece pender de un hilo. A todo ello se irán añadiendo los datos macroeconómicos que determinarán el ritmo del mercado y posibles nuevas decisiones de los bancos centrales.
“A medida que nos acercamos al cuarto trimestre, prevemos una continuación del repunte de los activos de riesgo en un momento en que los inversores siguen adquiriendo posiciones en fases bajistas de forma selectiva. La causa de esto proviene por dos lados: las expectativas de recuperación económica, especialmente en China, y el fuerte impulso de la temática ASG. Es por eso que priorizamos la renta variable china, los bonos emergentes con oportunidades de carry trade en sus divisas y del desarrollo de tecnologías nuevas y revolucionarias que se benefician de los bajos tipos de interés”, asegura Sebastien Galy, responsable de estrategia macroeconómica en Nordea AM.
Por otra parte, Laurent Denize Global Co-CIO ODDO BHF Asset Management, asegura que: “las valoraciones son elevadas, pero reflejan algunos hechos sobre el terreno que son positivos para los activos de riesgo. Comparada con la crisis financiera de 2008-2009, la recesión provocada por la covid-19 de este año será más grave, más global, pero también más corta. Ante las previsiones más pesimistas, la economía se está recuperando más rápido de lo esperado. Con enormes diferencias entre unos sectores y otros, la actividad vuelve a crecer, aunque en los próximos meses las empresas podrían deparar noticias más dispares. La previsión de consenso actual del crecimiento del PIB global para 2020-2021 deja el PIB un 5% por debajo de la tendencia anterior a la crisis. Esta brecha de producción implica unas presiones inflacionistas débiles”.
Renta fija y renta variable
“A pesar de las elevadas valoraciones, preferimos las acciones a los bonos. La recuperación de los últimos meses no solo se debió a las masivas inyecciones de liquidez de los bancos centrales, sino también a la mejora de los datos económicos en general”, explica Denize.