El movimiento de la FED al desmarcarse y bajar el precio del dinero fuera de una reunión pautada del organismo ha provocado innumerables reacciones. El propio mercado ha dudado en su interpretación, al oscilar entre los números rojos y las alzas para, finalmente, decantarse por un retroceso en el Dow Jones del 2,94%. Una reacción sorprendente aunque “sólo hasta cierto punto”, como señala Esty Dwek, Head of Global Strategy de Natixis IM Solutions. “La Fed había dado indicios de que iba a recortar tipos y había llegado un momento en el que cabía preguntarse (…) ¿para qué esperar hasta el 18 de marzo? Esta es una decisión que tiene mucho que ver la estabilización de los mercados y con apoyar de manera preventiva a la economía”, apunta.
Sin embargo, pese a que el mercado descontase una reducción de 50 puntos básicos para el ejercicio, James McCann, Senior Global Economist de Aberdeen Standard Investments, asegura que “es evidente que la Reserva Federal está alarmada directamente por los riesgos que plantea el coronavirus, pero también lo está de forma indirecta por el pánico que se apoderó de los mercados financieros la semana pasada. Si no se controla, esta explosión de tensión financiera podría haber amenazado el ciclo”. Y en esa línea de interpretación se mueve también Olivia Álvarez, analista de MONEX EUROPE para España. “El repentino movimiento de los tipos denota una notable preocupación por parte de la Fed. Si bien el peligro de una eminente recesión no fuese el móvil central del ajuste, la agresiva demanda de los mercados por condiciones financieras menos agresivas sí lo es. Ante una considerable caída de los rendimientos de los bonos y de los futuros de los fondos federales, de haberse mantenido en “modo neutro”, la Fed podría haber ocasionado de facto un ajuste restrictivo de las condiciones financieras de la economía y profundizar las probabilidades de recesión”.
La FED retrata su pesimismo
Para Philippe Waechter, director de investigación económica de Ostrum AM (Natixis IM), el movimiento de la FED indica el pesimismo del organismo a largo plazo. “La Fed teme una perspectiva económica más débil en los próximos meses, ¿tal vez una recesión?. Esto puede estabilizar los mercados financieros a corto plazo, pero si persiste la incertidumbre, no se puede esperar una recuperación en U de largo plazo. Por lo tanto, este movimiento no es para impulsar la demanda, sino para evitar la quiebra de muchas empresas estadounidenses.
Thomas Lehr, estratega de mercados de Flossbach von Storch, reconoce que la actuación de la FED es probable que perturbe aún más a los mercados a corto plazo. No en vano muchos inversores recuerdan la última medida comparable en diciembre de 2008, en medio de la crisis financiera.”A diferencia de otros bancos centrales, como el BCE, la Fed tiene la mayor potencia de fuego. En vista de la epidemia, ahora la está utilizando”, señala. Mientras, Ariel Bezalel, responsable de estrategia del área de Renta Fija de la gestora Jupiter AM, asegura que la respuesta de la FED se debe a “la precaución del mercado por el shock de oferta y demanda al que se enfrenta debido al coronavirus”. Y es que, según señala, el hecho de que la actividad económica se haya detenido en China, tendrá “implicaciones para el crecimiento global”. De hecho, cree que “habrá una recesión económica antes de que el ‘dinero del helicóptero’ venga al rescate”.