El apalancamiento. El exceso de apalancamiento: esta sigue siendo la raíz de la crisis actual.
En China el viernes pasado se decidió reducir el apalancamiento en Bolsa; bueno para salud del mercado a medio plazo; no tanto para la liquidez a corto plazo.
Pero, el caso de China, inquietante sin duda, sigue siendo limitado cuando lo vemos en términos de los países desarrollados. Me refiero, claro, a la deuda. Entre dos y tres veces el producto ya es habitual para contemplar la deuda privada y pública en los países desarrollados. ¿Y esto cómo se paga? ¿quién lo hará?.
Crecimiento, inflación, tiempo… ¿reestructuraciones?; dejemos estas opciones en el aire, aunque creo que en algún momento habrá que hablar de ellas. Y en algunos países, como sería el caso de Grecia, antes que tarde.
Me ha llamado la atención un reciente estudio del Banco de España que analiza la relación entre la política monetaria y la deuda. Naturalmente, dentro de los países desarrollados. Y marcando diferencias entre antes y después de 2012; antes, con los países anglosajones y Japón beneficiándose de la política monetaria expansiva (tradicional y no tanto) de sus bancos centrales mientras que en el caso de los países europeos era más bien por políticas fiscales restrictivas y monetarias no demasiado expansivas; después de 2012, el BCE se ha puesto a la altura del resto.
En teoría, siempre en teoría, una política monetaria expansiva llevada a extremo facilita y garantiza la sostenibilidad de la deuda (en moneda local) pero puede entrar en contradicción con el objetivo último de estabilizar los precios. Ya saben que la inflación es un fenómeno monetario. Con todo, siempre podremos matizar esta relación de coste/beneficio: