La inversión con arreglo a criterios sociales, medioambientales y de gobierno corporativo (ESG por sus siglas en inglés) está viviendo un auge importante a nivel global, ¿se trata de una moda?
Estamos convencidos de que es algo que ha venido para quedarse. Nosotros aplicamos criterios ESG desde hace más de 20 años. La mayoría de nuestros activos, 176.000 millones de euros, ya introducen criterios ESG, de los cuales más de 20.000 millones responden a estrategias puramente sostenibles y de impacto, y vemos claro que cada vez más inversores están adoptando un enfoque más responsable en sus inversiones. Cada vez están más convencidos de que su papel como inversores cuenta a la hora de influir y generar cambios positivos en la sociedad y en el planeta. Nosotros también, de modo que nuestro papel es ofrecerles una gama cada vez más amplia de estrategias con las que puedan cumplir esos objetivos que se marcan y, al mismo tiempo, que tengan buenos retornos financieros.
¿Cree que los inversores se centran más en los temas medioambientales cuando se acercan a la inversión con un enfoque ESG?
Si. De hecho, nosotros hemos realizado una encuesta entre inversores profesionales y el resultado es que, en efecto, en la práctica se centran más en la «E» frente a la «S» y la «G». En concreto, dos tercios de los inversores encuestados (66%) ve el potencial de los factores medioambientales a la hora de generar retornos, mientras que solo el 40% dice lo mismo sobre la gobernanza y 15% opina eso en relación con los factores sociales. Además, otra de las conclusiones de esta encuesta es que el 87% de los inversores dice que la transición energética de los combustibles fósiles tradicionales a las energías renovables tiene un potencial considerable para impulsar los retornos de la inversión, seguido por el cambio climático (81%) y la contaminación (78) %). Es decir, los inversores se fijan más y valoran más todo lo medioambiental.
¿Hasta qué punto hay oportunidades atractivas más allá de la “E”?