El diseño juega un papel mucho más importante en la nueva generación de este coche que en sus antecesores, bastante más anodinos y carentes de personalidad en las formas. Tanto es así, que nos ha sorprendido ver cómo mucha gente se paraba a mirarlo en la calle, sin duda también por este color rojo metalizado que llama la atención de verdad. Pero el Mondeo es mucho más que estética. Es un vehículo bien hecho, con un habitáculo espacioso, un maletero de grandes proporciones y unas soluciones técnicas que lo hacen interesante para el conductor y confortable para los ocupantes.
El trabajo realizado en el chasis es impecable, con unas suspensiones que filtran perfectamente las irregularidades de la carretera, proporcionan un tacto agradable al volante y una gran precisión cuando circulamos por carreteras de curvas. Además, se ha conseguido una buena insonorización en el interior, por lo que los ruidos mecánicos y aerodinámicos llegan totalmente amortiguados.
La versión Titanium del nuevo Mondeo es la más cara de la gama, con un equipamiento completísimo que incluye de serie una lista interminable de elementos de seguridad y confort, entre los que destacan por lo poco habitual el airbag de rodilla para el conductor, el control de presión de los neumáticos, los asientos deportivos con calefacción y ajuste eléctrico, el reconocimiento de señales o la pantalla táctil de ocho pulgadas para el equipo multimedia, por citar algunos.
Opcionalmente se pueden adquirir dispositivos tan novedosos como los cinturones de seguridad con airbag incorporado para las plazas traseras exteriores, un mecanismo que sólo cuesta 200 euros y que supone una protección adicional, especialmente para los más pequeños.
Rápido y económico