El Gobierno de China ha acusado al Ejecutivo de Taiwán de traicionar los intereses de la isla tras el anuncio de un acuerdo comercial con Estados Unidos. Pekín considera que el pacto debilita la base industrial taiwanesa y lo califica como un «documento de rendición».
El acuerdo, alcanzado la semana pasada tras meses de negociaciones, contempla una reducción de aranceles del 20% al 15% sobre productos taiwaneses exportados a Estados Unidos. Incluye además una inversión de 250.000 millones de dólares por parte de las principales empresas de semiconductores de la isla en territorio estadounidense.
Pekín interpreta este movimiento como una cesión estratégica que refuerza la dependencia económica de Taiwán respecto a Washington.
Críticas desde Pekín al pacto comercial
Peng Qing’en, el portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado chino, ha criticado duramente los compromisos asumidos por el Gobierno de Taipéi. En el marco del acuerdo, Taiwán se compromete a garantizar otros 250.000 millones de dólares en créditos empresariales para facilitar nuevas inversiones en Estados Unidos.
Según el portavoz, Washington ejerció «presión máxima» durante las negociaciones, utilizando los aranceles como herramienta para forzar un mayor traslado de capital industrial. Peng calificó el pacto como un «contrato de esclavitud» que pone en riesgo la economía de la isla.
