El primer ministro ha comentado que la economía de China, presionada por una desaceleración del mercado inmobiliario, un exceso en la capacidad de su sector industrial y una menor inversión del Gobierno, enfrenta mayores obstáculos en este año que durante el 2014.
"Las presiones bajistas sobre la economía de China se están intensificando", ha confesado Li. "Los problemas profundamente arraigados en el desarrollo económico del país se están haciendo más obvios. Las dificultades que enfrentamos este año podrían ser mayores que el año pasado. El nuevo año es clave para profundizar reformas en todos los sectores", ha añadido.
Li ha manifestado que el país asiático continuaría con las reformas a las empresas estatales y liberalizará su sistema bancario y mercados financieros.
En lo relativo a la corrupción, un problema que el presidente Xi Jinping ha prometido enfrentar, Li ha explicado que la batalla continúa. "Nuestra posición de tolerancia cero está aquí para quedarse, nuestra tolerancia con la corrupción es cero (…) Vamos a asegurarnos que cada instancia de corrupción sea castigada con severidad", ha destacado. "Este año seguiremos impulsando el Estado de Derecho (…) También es un año clave para estabilizar el crecimiento y reestructurar la economía", ha recalcado.
Lucha contra la polución