A principios de julio, el Banco Mundial (BM) incluía en su "Actualización económica de China" un capítulo especial titulado "Prioridades en la reforma del sector financiero" y que posteriormente fue eliminado, explicando que su "desaparición" se debía a que no había sido revisado correctamente antes de su publicación.
Pero lo cierto, es que en este informe el organismo internacional advertía que el "débil comportamiento" de la industria bancaria del gigante asiático había confirmado anteriores evaluaciones en las que se concluía que este sistema estaba "desequilibrado, reprimido y era costos de mantener y potencialmente inestable". Destacando también los "riesgos derivados de una inversión derrochadora, el sobreendeudamiento y una ‘banca en la sombra’ debilmente regulada".
Cabe destacar que el 65% de los activos de los bancos comerciales se encuentra bajo la propiedad del Estado chino, que tiene el control de facto del 95% de los mismos.
Ahora, con la Bolsa de China copando las portadas por su caída en picado, se señala a esta "banca en la sombra" como una de las culpables del desplome, junto a la inversión apalancada y la burbuja inmobiliaria. Sin embargo, la agencia de calificación Moody’s señala en un reciente informa que "una regulación más estricta ha sido eficaz para frenar el crecimiento de la actividad bancaria en la sombra principal". Pero, matiza, "otras de sus actividades se han expandido rápidamente".
Michael Taylor, director general de la firma y de crédito para Asia y Pacífico, afirma que "el crecimiento subyacente de la ‘banca en la sombra’ ha caído por debajo del repunte nominal del PIB en el último trimestre gracias a que las últimas normativas han animado a los flujos de crédito a avanzar hacia el sistema bancario formal".