Legg Mason ha presentado la segunda parte del Global Investment Survey, la encuesta anual que realiza a grandes patrimonios en 19 países, centrada en esta ocasión en inversores españoles con edades comprendidas entre los 40 y los 75 años. Conclusiones que han contrastado con las de la primera que giraba en torno a los millennials (entre 19 y 39 años), que, entre otras cosas, nos mostraba, rompiendo mitos, su lejanía aún de los robo-advisors como fórmula de asesoramiento financiero.
Llama la atención que si un 70% de los inversores de esta última generación se consideraba conservador, el porcentaje apenas repunta hasta el 73% en el caso de los de mayor edad. De hecho, apenas un 7% de los primeros se define como muy agresivo, en línea con el 3% de los segundos.
Coinciden, según este estudio, ambos en esperar una tasa de rentabilidad superior a la que obtuvieron en sus carteras en 2015. Los más jóvenes esperaban un retorno del 8,3% y alcanzaron un 6,6%; y los mayores un 7,4% frente al 5,3%. A pesar de todo, afirma Javier Mallo, responsable de la gestora para España y Portugal, "no ha sido un mal año". Destaca que los segundos son los inversores europeos que muestran una mayor brecha entre la rentabilidad esperada y la obtenida (2,1%).
A la hora de asignar activos en cartera, los millennials españoles invierten más en inmuebles (22%) y renta fija (15%) que los inversores de más edad (19% y 14%, respectivamente). De hecho, los segundos asignan un 27% del portfolio a renta variable, frente al 18% (nueve puntos más) de los primeros. Ambos apuestan fuerte por activos líquidos y equivalentes (22% y 27%, respectivamente); mientras que los jóvenes superan a los mayores en inversiones no tradicionales (10% vs. 6%) y oro y otros metales preciosos (8% vs. 4%).
En el caso de los inversores de más edad, el porcentaje destinado a activos monetarios, inmobiliarios y renta fija ha caído con respecto a los dos últimos años, especialmente éste último que ha pasado del 23% al 14%. Mientras, la renta variable ha ascendido del 22% al 27%; y los activos líquidos y equivalentes del 19% al 27%.