Las calificaciones crediticias de estas corporaciones, cuya actividad se extiende la generación, transmisión, distribución y suministro de electricidad y gas (agua en ocasiones también), se encuentran en el rango de "A"-"BBB", bajo la valoración de la agencia Fitch, ya que sus riesgos operativos y financieros son "relativamente bajos".
Es más, la firma añade que unas características crediticias fuertes pueden elevar las "notas" hasta "A+", aunque también reconoce que un débil entorno operativo, la baja integración o una base de activos y un perfil financiero débiles las pueden reducir hasta "BB"-"B".
Con todo, en su último "EMEA Utilities Ratings Navigator Companion" sobre el sector, estos expertos concluyen que el perfil de riesgo general de las energéticas de estas regiones (Europa, Oriente Medio y África) se encuentra en un "territorio de calificación neutral", mientras que el de cada compañía por si sola "no se aleja demasiado" de ese rango de calificación.
Para llegar a dicha valoración, los analistas evalúan además del entorno operativo, y la gestión y el gobierno corporativo, otros cuatro factores específicos de la industria, así como los tres elementos que componen el perfil financiero del sector.
Factores específicos