En el año 2003, Néstor Kirchner llegaba al poder en Argentina a través de la lista Frente para la Victoria. Aunque no consiguió la victoria, sí logro acceder a la presidenta después de su oponente, Carlos Menem, renunciara a la segunda vuelta electoral. Durante sus primeros años en el Gobierno, Kirchner logró reducir a la mitad los niveles de pobreza, indigencia y desempleo convirtiéndose en todo un referente dentro del kichnerismo y del peronismo de izquierda.
Cuando Néstor Kirchner llegó al poder, la situación del país era muy mala. En 2001, la pobreza en el país había alcanzado un histórico 54% y el desempleo afectaba al 25% de la población activa, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Para intentar frenar el deterioro de los banco, el entonces ministro de Economía tomó la decisión de decretar un corralito financiero.
En cambio, en 2007 Argentina vivió un período de bonanza económica gracias a un aumento del salario real, del empleo o el crecimiento de la construcción y la industria. La receta fue mantener la devaluación de la moneda con un fuerte intervencionismo del Banco Central en la compra de divisas. El PIB llegó a crecer a tasas cercanas al doble dígito.
Aunque fue en esta época cuando la relación entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y Argentina empezó a se tirante. Una de sus principales medidas fue cancelar por anticipado la totalidad de la deuda con este organismo (que ascendía hasta casi los 10.000 millones de dólares). En 2005 el país realizó un canje de la deuda tras el default que protagonizó en la crisis de 2001 logrado una quita del 75%.
Las decisiones económicas que tomó Kirchner fueron alabadas por economistas internacionales de reconocido prestigio como Joseph Stiglitz y Michel Camdessus.