Si miramos a España, los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), nos dicen que, cuanto menos, la situación ha "mejorado": el año pasado se vendieron en el país un total de 319.000 viviendas, lo que supone un incremento del 2,2% con respecto a 2013. Este crecimiento se apoya principalmente en las ventas de viviendas usadas, que repuntaron un 18,4%, frente a la contracción del 6,9% experimentado por las nuevas.
"Buena noticia para el sector, que registra el primer incremento en transacciones de viviendas desde 2010, aunque ese años se vio beneficiado por motivos fiscales. Excluyendo impactos fiscales, podríamos decir que 2014 fue el primer año desde 2007 en el que la demanda creció por sí misma", subrayan los expertos de Ahorro Corporación Financiera (ACF).
En lo que respecta a los precios, los analistas de Standard & Poor’s (S&P) consideran que seguirán cayendo algunos mercados inmobiliarios europeos este año en medio de una economía débil y de unas condiciones de préstamo estrictas. "Los bajos tipos de interés sólo están reviviendo lentamente" al sector residencial del Viejo Continente, afirman.
Según las previsiones de la agencia de calificación, las valoraciones de las casas en Francia e Italia seguirán cayendo en 2015, un 3% y un 2%, respectivamente, ante el elevado desempleo y la escasa confianza de los consumidores. Por su parte, los precios de la vivienda en Bélgica podrían contraerse un 3,5%, tras reducirse los incentivos fiscales; mientras que la dura normativa sobre créditos de Suiza, junto con la apreciación de su divisa, frenará el mercado inmobiliario del país, lo que desembocará en un descenso de los precios del 1%.
"Sin embargo, creemos que el programa de compras masivas de deuda del Banco Central Europeo (BCE), el consiguiente debilitamiento del euro y el desplome del crudo, podrían detener las caídas o incluso estimular la recuperación en la mayor parte de los mercados", reconoce Sophie Tahiri, economista de S&P.