Las redes sociales han criticado duramente a Correos por, según han entendido muchos usuarios, emplear 250.000 euros en un cambio de logo «casi insignificante». A simple vista, la estética de la empresa pública de mensajería no parece haber sufrido grandes cambios, pero los recursos destinados a esta partida engloban muchas más acciones. Se trata de todo un plan de comunicación que ha llevado más de dos años de trabajo.
Un plan de comunicación de estas características engloba diferentes aspectos. Uno de los pasos principales es elegir la imagen de marca que se quiere dar. En el caso de Correos, han buscado mostrar una imagen corporativa más sencilla, abierta y ágil: «Se trata de una actualización y modernización de la misma que permite la adaptación a las nuevas necesidades del mundo digital».

En el proceso para encontrar la nueva estética, han preparado el icono para cualquier formato y canal (Instagram, Twitter, tiendas físicas…) Además, han llevado a cabo una adaptación para la máxima optimización de sus formas, para así poder «reducirse a cualquier tamaño».
En este proceso también han creado una tipografía propia, como han hecho anteriormente gigantes como IBM, Netflix o Youtube. Con esto, buscan una fuente «limpia y elegante, que da como resultado una marca más oxigenada», tal y como cuentan desde Correos.