En lo que respecta a las calificaciones, la agencia Fitch lo tiene claro: la perspectiva es negativa para este tipo de bonos emitidos en la periferia (Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España) y estable para el resto del mundo.
Explican sus expertos que "de los 24 programas con perspectiva negativa a principios de este año, 16 son ‘sensibles’ al debilitamiento potencial del apoyo estatal a los bancos" debido a la normativa de resolución bancaria, bajo la cual accionistas y acreedores deberán asumir, en primera instancia, las pérdidas de una entidad. Así, podrían sufrir rebajas en sus "notas" si los emisores se ven también rebajados por el menor "soporte" estatal.
Con todo, aunque la firma reconoce que la disminución del sustento público "podría impactar negativamente" en los covered bonds, ésta "no parece ser una fuente importante de preocupación para los inversores" en este tipo de activos.
Según se extrae de la última encuesta elaborada por estos analistas a los tenedores de cédulas, y en la que se les pregunto por los tres principales desafíos para este mercado en 2015, el apoyo decreciente por parte de los Estados ocupó el sexto lugar de las once opciones disponibles. Siendo el mayor "temor" la disminución de la liquidez del mercado secundario, seguida del riesgo soberano y la salud del sector bancario.
Por otra parte, al ser cuestionados por cuál es el factor más importante en sus decisiones de inversión en dichos bonos (asumiendo que se emitieran en un hipotético marco europeo unificado), señalaron al tipo de activo, y que la calidad crediticia del emisor y del país sean las más altas.