El Foro Económico Mundial ha iniciado una nueva edición en Davos bajo un clima de tensión creciente entre Estados Unidos y la Unión Europea, en un contexto internacional condicionado por la rivalidad geopolítica, la seguridad energética y el reposicionamiento de bloques estratégicos.
Las diferencias han aflorado desde las primeras sesiones, con mensajes cruzados que reflejan una relación transatlántica más frágil que en años anteriores.
Groenlandia entra en la agenda internacional
Uno de los elementos que ha elevado el tono del arranque ha sido Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa, que ha reaparecido en el debate estratégico por su valor geopolítico, energético y militar. El interés de Estados Unidos por reforzar su presencia en la isla ha generado incomodidad en varias capitales europeas.
Desde el entorno comunitario se percibe esta presión como un gesto de unilateralismo estratégico, en un momento en el que Europa busca reforzar su autonomía en defensa y recursos críticos.
Choque de visiones económicas y estratégicas
Más allá de Groenlandia, Davos evidencia un desacople progresivo en las prioridades económicas. Washington insiste en políticas industriales agresivas y proteccionistas, mientras Bruselas reclama reglas comunes y coordinación para evitar distorsiones en los mercados globales.
