José Vicente de los Mozos, consejero delegado de Indra, ha abierto la puerta a continuar al frente de la compañía cuando expire su mandato en junio.
El directivo ha defendido su papel en la nueva etapa de gobernanza del grupo y ha situado la posible integración con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) como una operación que podría volver a estudiarse si cambian las condiciones.
El mensaje llega después de varias semanas de tensión entre Indra, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y la familia Escribano. La crisis se aceleró tras la salida de Ángel Escribano de la presidencia de Indra, en un contexto marcado por el conflicto de interés asociado a su posición en EM&E.
De los Mozos ha atribuido a los Escribano la retirada de la operación, argumentando que fueron ellos los que abandonaron la negociación. A pesar de ello deja la puerta abierta a una negociación futura.
Una cúpula en revisión
La continuidad de De los Mozos se ha convertido en una de las claves de la nueva etapa de Indra. Su mandato concluye en junio y el directivo ha mostrado su disposición a seguir como primer ejecutivo. Su posición gana relevancia tras el nombramiento de Ángel Simón como presidente no ejecutivo, sin funciones ejecutivas directas.
El nuevo reparto de poder separa la presidencia del mando operativo. Ángel Simón, presidente no ejecutivo de Indra, ha asumido además la presidencia de comisiones internas que antes dirigía Ángel Escribano, mientras De los Mozos mantiene el control ejecutivo de la compañía.
La junta de accionistas del grupo está prevista para el 25 de junio, una fecha relevante para medir el respaldo interno a la nueva estructura. La compañía llega a esa cita con el foco puesto en la gobernanza, la estrategia de defensa y la recomposición de equilibrios entre sus principales accionistas.
El encaje de EM&E
El componente industrial sigue siendo uno de los argumentos centrales para la integración. Indra busca reforzar su posición en defensa, un área estratégica para el Gobierno y para el propio plan de crecimiento de la empresa.
La operación, sin embargo, ha quedado condicionada por la valoración de EM&E y por el equilibrio accionarial dentro de Indra. La SEPI controla el 28% del capital y la familia Escribano mantiene una posición relevante, lo que convierte cualquier acuerdo en una negociación industrial, financiera y política.
Defensa y crecimiento
Indra mantiene su hoja de ruta en defensa con programas como Tess Defence, centrado en los vehículos blindados 8×8 para el Ministerio de Defensa. De los Mozos ha vinculado esta actividad con la creciente demanda internacional de capacidades militares, especialmente en sistemas antiaéreos.
La compañía también contempla crecimiento orgánico y operaciones internacionales. Ese movimiento encaja con el objetivo de reforzar su escala en defensa y tecnología, aunque las adquisiciones siguen sujetas a procesos complejos, confidenciales y con fuerte componente regulatorio.
El nuevo pulso en Indra se mueve entre tres frentes: la continuidad de De los Mozos, la posible reactivación de la fusión con EM&E y el papel de la SEPI como accionista de referencia. La compañía intenta estabilizar su gobierno corporativo mientras busca ganar tamaño en un mercado de defensa cada vez más estratégico.
