Los importantes retornos cosechados hasta el momento por la renta variable nipona y del Viejo Continente, contrastan con el comportamiento prácticamente plano (algo más destacado en el sector tecnológico) del mercado neoyorquino. Al mismo tiempo, mientras el sentimiento positivo europeo se extiende más allá de sus fronteras gracias a la debilidad del euro, su contrapartida, la fortaleza del dólar, está provocando los inversores estadounidenses no se beneficien de la fuerte recuperación observada al otro lado del Atlántico.
De hecho, destaca Robeco Investment Solutions & Research, estamos ante el primer trimestre con una divergencia más fuerte a favor de Europa desde 1987. No obstante, consideran que el "retraso" que muestra Wall Street aún no debe ser motivo de preocupación.
"La Bolsa norteamericana se ha visto afectada por una serie de factores, además de la apreciación del ‘billete verde’, hablamos del desplome del petróleo, las altas valoraciones y la posibilidad de que la Fed suba los tipos de interés", explican estos expertos.
Los dos primeros elementos han traído consigo una rebaja en las previsiones de ganancias para las corporaciones estadounidenses y ahora el consenso prevé que el beneficio por acción (BPA) de 2015 aumente menos de un 2%. Un dato débil, pero que, matizan dichos analistas, debe ponerse en contexto, pues principalmente se asienta sobre las malas perspectivas del sector petrolero. Si se excluye esta industria, se espera que el BPA ascienda un 9% aproximadamente.
"En otras palabras, si nos centramos demasiado en la cifra general podemos llegar a la conclusión errónea de que Estados Unidos está cerca de experimentar una recesión en los ingresos y no es así", afirman.