Su aspecto ya deja entrever que se trata de un modelo especial, aunque los diseñadores tampoco han recargado en exceso una estética que, siendo indiscutiblemente deportiva, no abusa de aditamentos exagerados, sino que más bien mantiene un toque elegante. Su público objetivo es el de los jóvenes amantes de la conducción, que disfrutarán de un coche con un extraordinario rendimiento a un precio bastante aquilatado, si tenemos en cuenta lo que ofrece a cambio.
La apariencia exterior del Ford Fiesta ST es la de un vehículo más musculoso que el resto de versiones de la gama, visto desde cualquier ángulo. Para empezar, su frontal es más agresivo y destaca por unas tomas de aire mayores, que ayudan a mejorar la refrigeración del motor. Desde una perspectiva trasera las diferencias también son notables, gracias a un llamativo difusor, a los tubos de escapes dobles y al voluminoso spoiler posterior. En el lateral todas las líneas están más marcadas y la sensación de poderío se acrecienta con las llantas de aleación de 17 pulgadas, unos pronunciados estribos y pasos de rueda más abultados. Por cierto, este modelo sólo se comercializa con esta carrocería de tres puertas que acentúa su carácter, salvo en Estados Unidos donde también tienen la opción de una de cinco.
En el interior también encontramos cambios en relación a sus hermanos, pero sin perder ese toque de discreción que camufla su potencial a ojos de los menos expertos. A pesar de ello, no faltan los elementos imprescindibles que un buen aficionado exige a un coche deportivo, empezando por los magníficos asientos Recaro, que envuelven y sujetan el cuerpo a la perfección. Los pedales en aluminio, varios detalles de carbono y algún retoque más completan un habitáculo atractivo que, quizá, el público joven hubiera preferido que llamara más la atención. Lo que sí se ha conseguido es un sonido cautivador, gracias al montaje de una caja de resonancia activa que transmite la bravura del motor cuando damos gas sin contemplaciones.
Corazón de atleta
Y es que, precisamente, una de las claves del brillante rendimiento que ofrece este vehículo la encontramos en el moderno motor 1.6 EcoBoost de gasolina, un propulsor con inyección directa y turbocompresor que desarrolla 182 caballos y que responde extraordinariamente desde bajas revoluciones. Su par máximo de 240 Nm está disponible entre las 1.600 y las 5.000 vueltas, lo que se traduce en unas reacciones muy vivas prácticamente desde el ralentí y en casi todo el rango de utilización de esta mecánica vibrante. Además, si pisamos a fondo el acelerador, nos encontramos con un extra de fuerza, pues durante 20 segundos el par se eleva a los 290 Nm (lo que se conoce con el nombre de overboost).