Durante la última década, los mercados financieros han estado dominados por el crecimiento explosivo de las grandes compañías tecnológicas (las llamadas Siete Magníficas) y, más recientemente, por la euforia asociada a la inteligencia artificial.
Sin embargo, bajo la superficie de los índices bursátiles, una rotación silenciosa pero significativa comienza a tomar forma. Stanley Druckenmiller, uno de los inversores macroeconómicos más respetados de Wall Street, ha sido claro: podríamos estar entrando en un nuevo súper ciclo de materias primas.
Este cambio de régimen sugiere que los activos reales (metales preciosos, metales industriales y otras materias primas) podrían superar a la renta variable en los próximos 5 a 10 años. No se trataría de un colapso del sistema financiero, sino de un reajuste profundo en las preferencias del capital.
El choque entre oferta insuficiente y demanda estructural
La base de esta tesis se apoya en un desequilibrio que recuerda al vivido a comienzos de los años 2000. Hoy vivimos dos situaciones similares:
1. El déficit de inversión (underinvestment)


