Si enero ha sido el mes de los propósitos, febrero debe ser el de los billetes de avión. Porque las vacaciones no se improvisan, se diseñan.
Y ojo, porque viajar en 2026 ya no va de ir donde va todo el mundo a hacerse la misma foto. Va de llegar antes. Va de encontrar ese «lujo silencioso» que no se paga con dinero, sino con curiosidad.
Hemos cruzado datos de tendencias globales con nuestra propia agenda editorial para traerte cuatro apuestas ganadoras. Lugares donde todavía es posible sentirse un viajero, y no un turista.
1. El «Hype» Inteligente: La Riviera Albanesa
Si abres Instagram o TikTok, lo habrás visto. Albania ha dejado de ser un secreto para convertirse en la obsesión de Europa. Y tiene todo el sentido.
Imagina las playas de agua turquesa de Grecia y la costa escarpada de Italia, pero a mitad de precio y con una fracción de la gente (de momento). Lugares como Ksamil o Dhermi ofrecen ese verano mediterráneo de los años 90: salvaje, hedonista y sin pretensiones.



